El ejercicio lleva a tu cerebro al máximo de sus capacidades

La actividad física frecuente y controlada ayuda en el aprendizaje, la generación de neuronas, el alzhéimer, la depresión y la ansiedad.

No nos cansaremos nunca en la Academia Valles De Pirque de hablar de las bondades de hacer deporte, pero cuando éstas, además, tienen una base científica, pues mejor que mejor. Aunque a primera vista no hay un relación causa-efecto entre el ejercicio físico y la rapidez y agudeza mental, muchos estudios científicos han demostrado que para lograr una mayor oxigenación del cerebro y estimular las conexiones neuronales adecuadas, es necesaria la preparación física.

El título de este artículo no es otro que el de una afirmación de Coral Sanfeliu, autora del libro “Cerebro y ejercicio” del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) junto con José Luis Trejo. La publicación demuestra científicamente cómo el ejercicio mejora el aprendizaje de matemáticas de los niños, estimula la generación de nuevas neuronas, combate la depresión y la ansiedad, ayuda a prevenir el alzhéimer y aumenta la esperanza de vida, cinco beneficios que sin duda merecen tenerse en cuenta.

Mejor rendimiento intelectual de los niños

Según el libro, el ejercicio no hace más listos a los niños, pero sí aumenta su capacidad cognitiva y los lleva hasta el límite de sus habilidades, sobre todo en análisis lógico-matemático. “Sobre resultados académicos, hay estudios concluyentes que asocian el deporte con una mejor calificación en matemáticas y aritmética”. Y añade: “Se ha descrito una mayor velocidad de procesamiento de información a edades avanzadas en quienes practicaron deporte durante la adolescencia”.

Generación de nuevas neuronas

La actividad física incrementa la formación de nuevas neuronas. Este proceso, llamado por la ciencia neurogénesis, se produce a través de compuestos en la sangre que entran al cerebro y aumentan conforme el individuo hace ejercicio. Sanfeliu explica que si bien las neuronas que se pueden producir con el deporte son un porcentaje pequeño, cercano al 4% o 6%, podrían ser “realmente importantes” para la salud del cerebro humano.

Hay investigaciones en curso que intentan probar que esas nuevas neuronas pueden ocupar zonas del cerebro donde hay lesiones y ayudar a curarlas. De acuerdo con los científicos, el procesamiento de información está intrínsecamente ligado al movimiento y por eso el sedentarismo requiere muchas menos neuronas que el deporte.

Una buena medicina contra la depresión y la ansiedad

Seguro que de esto sí que sabemos muchos de nosotros sin necesidad de recurrir a experimentos con ratones ni pruebas científicas. La práctica de deporte diario nos da esa dosis de medicina que reducen los niveles de ansiedad e incluso un estado de ánimo de tristeza o decaimiento, por no hablar de cómo facilita un sueño reparador y disminuye el estrés.

Sanfeliu afirma que el ejercicio mejora el equilibrio de los neurotransmisores más conocidos: la dopamina, encargada del movimiento, y la serotonina, encargada del control de las emociones. “Está probado en humanos que el ejercicio mejora la salud mental”.

Disminuye el riesgo de alzhéimer

“Con los años perdemos un poco de materia gris y de materia blanca”, explica Coral, “Con la disminución de la gris se encogen nuestras neuronas, con la ausencia de la blanca se deterioran las conexiones entre ellas”. Por esa razón, el envejecimiento sano hace que los seres humanos tomen decisiones más lentas, se demoren en encontrar las palabras adecuadas, e incluso confundan fechas o nombres. El ejercicio cotidiano ayuda a mejorar estos síntomas.

Un estudio, realizado en 2.000 voluntarios de 71 a 93 años, comprobó que los hombres que andaban al menos tres kilómetros diarios tenían menos riesgo de sufrir la enfermedad en comparación con los que caminaban menos de un kilómetro. Una vez aparecida la enfermedad, el ejercicio físico podría inducir una ligera mejora cognitiva en la etapa inicial.

Mayor esperanza de vida

Diversos estudios de poblaciones han demostrado que el deporte o la actividad física doméstica disminuye la mortalidad por todas las causas en adultos de 50 a 70 años.

Está comprobado, además, que el sedentarismo aumenta el riesgo de sufrir enfermedades asociadas a la edad como diabetes tipo 2, ictus y algunos cánceres. “Muchas horas sentados frente al televisor, en el coche o en el despacho son una causa de muerte prematura. Ocho horas de sedentarismo al día se pueden compensar con 45 minutos de actividad física moderada”, dice la investigación.

Fuente: El País Ciencia


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